Noticias y novedades de las Concepcionistas Franciscanas de Burgos

DESDE LA VIDA

13/01/2019

 

     Fue un 2 de noviembre de 2018, día de los difuntos en que volví a nacer. Los primeros días, después de la caída fueron oscuros, entre dolores, quirófanos, curas etc. Puedo decir que yo no veía mas que el dolor de mi hombro, me había roto el húmero  por varios sitios. ¡Qué días en que no me salía rezar, ni hablar, ni nada de nada! ¡¡¡Solo estaba presente en mi vida el dolor que no me dejaba vivir ni de día ni de noche!!!

     Al tener los dos brazos inútiles me tuve que dejar hacer de todo, - como una niña – aún lo más íntimo por mis hermanas, las cuales se volcaron y las estoy sumamente agradecida. Aquí, en la inutilidad fui viendo como Jesús hace eso conmigo: me ayuda, está a mi lado… ¡Todo es gracia!

     ¡Que poco damos gracias a Dios por todo lo que tenemos y podemos hacer (por lo menos yo). Me ha servido para vivir en la gratitud, en la acción de gracias por todo lo que diariamente recibo, aún lo mas insignificante como poder llevar la cuchara a la boca, sonar la nariz…

     Poco a poco el Señor se hacía presente en ese dolor y me alentaba a seguir, a ofrecer, a vivir en la LUZ.

     Hoy, después de dos meses largos, estoy mucho mejor, aunque aún me falta rehabilitación (que voy todos los días) para llegar a estar bien, aunque no será como antes.

    He querido comunicar esta experiencia de mi vida, con toda sencillez, para que deis gracias a Dios conmigo porque es grande, bueno, cercano, cariñoso con sus hijos, y nunca les deja de su mano.

    Ojalá mi dolor haya sido alivio de otros dolores en el mundo, pues así se lo ofrecí al Señor.

     Concepcionista Franciscana

 

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